Columna opinión

Alta competitividad en la industria 

 

Marcelo Hamaguchi

Process and Applications, Valmet

 

Chile es un país que está ganando cada vez más importancia en el escenario de innovación. Durante el Encuentro Técnico, fue posible percibir cuánto el conocimiento en nuevas tecnologías para la industria de la celulosa ya se está difundiendo en el país.

Actualmente, países como Brasil, Chile y Uruguay aún se enfocan mucho en la producción de celulosa para papel y cartones, principalmente por la alta competitividad de sus recursos forestales. Esto puede ser observado por el gran número de nuevas fábricas que entraron en operación en estos últimos 10 años. Son fábricas que operan con las mejores tecnologías disponibles para producir, por ejemplo, celulosa de mercado. Además, a través de programas de mejora continua, pueden optimizar cada vez más la operación y el rendimento económico de sus plantas.

Con el desarrollo de tecnologías de biorrefinería, lo ideal es que esa misma línea de pensamiento evolutivo sea puesta en práctica por el sector en un futuro próximo. Estamos viviendo en una época de preocupaciones con la biodiversidad de nuestro planeta, sufriendo con la consecuencia del cambio climático. Al mismo tiempo, con el aumento de la población global, hay una cierta urgencia en adoptar una cultura de consumo más sostenible.

Con su experiencia en procesamiento de biomasa, incluidos los residuos forestales, la industria de celulosa tiene un papel muy importante dentro de ese contexto. Hay un creciente interés, por ejemplo, en explorar los diferentes componentes de la biomasa, lo que incluye la lignina, los azúcares de la hemicelulosa, y hasta la celulosa en su escala nanométrica. Estos componentes se consideran potenciales materias primas para la producción de biomateriales y biocombustibles. Lógicamente no es posible sustituir todo el producto de origen fósil en el planeta, pero es un buen comienzo.

Es importante recordar que la madera proporciona un potencial muy grande: tiene una logística bien desarrollada, disponibilidad todo el año y previsibilidad de precios. Sin embargo, la viabilidad de tecnologías de biorefineria está muy influenciada por el precio del petróleo. Por lo tanto, para avanzar, necesitamos no sólo incentivos gubernamentales más consistentes para el uso de la biomasa, sino también la actitud de las personas para tener un mundo más sostenible.

 

¡Avancemos Chile!