Reportaje

Ley de Recuperación de Bosque Nativo

VELANDO POR EL PATRIMONIO FORESTAL DE CHILE

En la última década, la protección de los bosques en nuestro país ha vivido una importante evolución a nivel legislativo en pos de la conservación de nuestras especies nativas. Tal es el caso de la Ley No. 20.283, denominada Ley Sobre Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal, promulgada en el año 2008, la cual tiene como objetivos la protección, la recuperación y el mejoramiento de los bosques nativos, con el fin de asegurar la sustentabilidad forestal y la política ambiental.

 

Esta ley entrega diversos parámetros al momento de definir lo que se considera como “bosque nativo de preservación” y “bosque nativo de conservación y protección”. El primero de estos hace alusión a cualquiera que sea su superficie, que presente o constituya actualmente un hábitat de especies vegetales protegidas legalmente o aquéllas clasificadas en las categorías de “en peligro de extinción”, “vulnerables”, “raras”, “insuficientemente conocidas” o “fuera de peligro”; o que corresponda a ambientes únicos o representativos de la diversidad biológica natural del país, cuyo manejo sólo puede hacerse con el objetivo del resguardo de dicha diversidad.

 

En el caso del bosque nativo de conservación y protección, hace alusión a cualquier superficie que se encuentre ubicada en pendientes iguales o superiores a 45%, en suelos frágiles, o a menos de doscientos metros de manantiales, cuerpos o cursos de aguas naturales, destinados al resguardo de tales suelos y recursos hídricos.

 

La Corporación Nacional Forestal (CONAF) es el organismo que actualmente se encarga de mantener un catastro forestal de carácter permanente, en el que deberá identificar y establecer, a lo menos cartográficamente, los tipos forestales existentes en cada región del país, su estado y aquellas áreas donde existan ecosistemas con presencia de bosques nativos de interés especial para la conservación o preservación, según los criterios que se establezcan en el reglamento de esta ley. Este catastro deberá ser actualizado a lo menos cada diez años y su información tendrá carácter público.

 

En el marco de esta ley, el plan de manejo cobra suma relevancia, dado que permite controlar zonas forestales que previamente no habían sido normadas. En este punto, la ley destaca que toda acción de corta de bosque nativo, cualquiera sea el tipo de terreno en que éste se encuentre, deberá hacerse previo plan de manejo aprobado por la Corporación y deberá entregar información general de los recursos naturales existentes en el predio.

 

Estos planes deberán ser de carácter público y estar disponibles en la sitio web de CONAF para quien lo solicite. Jorge Arriagada, jefe del Departamento de Bosque Nativo de dicho organismo, señala que, la legislación además de normar y regular el uso del bosque nativo, esta ley contempla dos fondos concursables como una forma de incentivar la creación de planes de manejo: Fondo destinado a la conservación, recuperación o manejo sustentable del bosque nativo, a través del cual se otorgará una bonificación destinada a contribuir a solventar el costo de las actividades de manejo. 


Desde su promulgación hasta el año 2017, el monto destinado al Fondo de Conservación alcanza a 954.948 UTM, con 10.769 postulaciones, de las cuales el 68% es efectuada por pequeños propietarios forestales. Arriagada destaca además el fondo destinado a la investigación, cuya finalidad será promover e incrementar los conocimientos en materias vinculadas con los ecosistemas forestales nativos, su ordenación, preservación, protección, aumento y recuperación, sin perjuicio de los aportes privados que puedan complementarlo. El monto que ha sido destinado para la investigación del bosque nativo, alcanza a los M$ 5.955.968, para un total de 140 propuestas investigativas, realizadas especialmente por centros de investigación y universidades.

 

Ejemplo de rehabilitación forestal

 

Existen diversos casos de profesionales que han vinculado fuertemente sus investigaciones en el campo de esta ley. Tal es el caso del Doctor Francis Dube, quien llegó hace 7 años a la capital penquista proveniente de Canadá para convertirse en profesor de Agroforestería, Silvicultura de Bosque Nativo y Certificación Forestal de la Universidad de Concepción.

 

Su trabajo de investigación en agroforestería en bosque nativo empezó en Chile el año 2014, cuando se adjudicó junto a un equipo de investigadores un proyecto financiado por CONAF (No. 001/2014), específicamente en la línea de sistemas silvopastoriles, como una forma de recuperar el bosque nativo degradado. Los colaboradores, pertenecientes a la Universidad de Concepción, son los doctores Burkhard Müller-Using, Erick Zagal, Neal Stolpe y Marcelo Doussoulin. Fue así como Dube se convirtió en enero de 2017 en el director del bosque de docencia e investigación Ranchillo Alto.

 

Dicho lugar se ubica a 40 kilómetros al este de la ciudad de Yungay, en la región de Ñuble, formando parte de una concesión a largo plazo gracias a un plan de manejo aprobado por CONAF por un plazo de 10 años, entregando opción de prórroga. En dicho lugar se encuentran especies de Coigües, Raulíes y Robles, cuyos últimos se encontraban altamente degradados, ya que se ubicaban en el sector que más ha sido intervenido en los últimos 50 a 60 años, debido a la depredación, al floreo y a la ganadería no controlada.

 

Por aquel entonces, los vecinos de la zona podían disponer sin ningún control de los recursos, en especial para la obtención de leña. Fue así como este equipo elaboró una propuesta agroforestal,más específicamente un sistema silvopastoril para recuperar parte de este bosque¡ extremadamente degradado. ”Lo recuperamos ordenando este bosque, a través de la limpieza de suelo, eliminando matorrales y material muerto, hasta que se aprobó nuestro Plan de Manejo de Bosque Nativo Bajo el Criterio de Ordenación Forestal (Resolución Nº 365/122-81/15 de la Ley 20.283) en septiembre de 2015”, señaló Dube.

 

Gracias a este plan, se realizaron varias capacitaciones a los actuales habitantes del sector, para enseñarles a preparar este bosque para que éste sea “pastoreable” y adecuadamente protegido, lo que finalmente se tradujo en la siembra de gramíneas y leguminosas. Esto último conformó una pradera establecida entre los árboles en una superficie de 24 hectáreas, donde hoy hay vacas que engordan durante la temporada estival, además de 6 hectáreas de avena blanca para producción de forraje, que crecen bajo doseles de Coigües y Robles según el sector. “Sembramos para proponer a CONAF y a la sociedad una forma de usar y recuperar el bosque nativo degradado de una forma no convencional, proveyendo alimentos. Este bosque sigue produciendo madera a mediano-largo plazo y además sembramos en forma simultánea el sotobosque, para que el ganado bovino de los mismos vecinos pueda ser engordado, aportando así a la mejora de su bienestar y calidad de vida”, subrayó.


Dube considera que en Chile, gran parte del bosque nativo tiene algún grado de deterioro, debido al pastoreo no planificado de animales que están en producción de engorda. Asimismo puede ser por las plantas invasoras, cuya presencia produce un desplazamiento de las especies nativas y también por los incendios y la sobreexplotación del bosque. “Lo anterior está mucho más regulado por la Ley de Bosque Nativo ya que hay bastante fiscalización, comparativamente desde antes de la promulgación de la ley”, destaca.